Viva de Manuel Liñán arrasa los teatros nacionales e internacionales

Viva de Manuel Liñán arrasa los teatros nacionales e internacionales

Manuel Linán

Manuel Liñán en Tablao Villa Rosa. Foto: Beatrix Molnar.

Nuestro Premio Nacional de Danza. Y decimos nuestro porque Manuel es familia en Villa Rosa. Tres días seguidos en nuestras tablas nos animaron a charlar con uno de nuestros más grandes bailaores. Juventud, talento, premios que le llueven, giras ya en el estrellato y siempre huyendo de lo comercial y lo fácil. Manuel Liñán no lo pone fácil a los que quieran poner peros a una carrera intachable en lo artístico y humano.

“Para mí el éxito está en la búsqueda”

Te paramos porque has estado en Villa Rosa, y eso es una gran noticia. Las visitas que nos haces siempre reconfortan ¿qué tipo de vínculo tienes con el tablao?

“Pues es un sitio especial. Casi familiar, nos tratan maravillosamente. Como artistas disfrutamos del marco, de la improvisación, de la convivencia con otros artistas. Es una parada obligatoria”.

¿Qué le hace diferente?

“Yo en Villa Rosa, aparte de lo emblemático del lugar, trabajo con mucha cercanía y coincidir con Olga, Marco… por ejemplo. Con artistas siempre sorprendentes, es también siempre especial”.

Viva, Cía Manuel Liñán.

Cartel Viva. Foto: MarcosGpunto.

Y todo en medio de una exuberante gira de más de veinte galas con “Viva” ¿te esperabas semejante éxito?

“Iremos a Valladolid, Pozuelo, Madrid teatros del Canal, Flamenco Festival en varias ciudades de Estados Unidos, Jerez, Burgos… en total desde el inicio en San Sebastián, muchas, no sé cuántas pero sí, muchas. No me lo esperaba. No tenía ninguna expectativa, quería hacerlo sin pensar. Es un espectáculo de gran formato y pensaba que iba a ser difícil de vender. Pero por parte de público estamos teniendo una acogida brutal, la verdad. Y es algo importante porque es algo muy íntimo de todos nosotros. Es, de verdad, muy reconfortante”.

Jonatan Miró y Manuel Liñán en Viva. Foto: Paco Manzano.

Háblanos de la génesis de una historia, sin destriparla al público que no la ha visto, con un elenco, por cierto, en el que está Jonatan Miró, nuestro director artístico

“Recuperamos hechos artísticos y humanos de bastante importancia que fueron bloqueados en una circunstancia determinada. Estos hechos, que tienen que ver con el travestismo, existían, pero sin visibilidad. Lo que se hace aquí es mostrar aquel avatar del pasado pero abriendo esa puerta y llevándolo con naturalidad. Los artistas mostramos algo que durante muchos años estuvo vetado”.

¿Es una vuelta de tuerca de “Reversible” y aquellos espectáculos en los que te vestiste con bata de cola, o no?

“Puede contemplarse así, pero este espectáculo es más de transformación estética global. Un montaje que te lleva a las emociones que están más allá del cambio de ropa. Pero todo tiene que ver. Quizá aquello quedó aislado y ahora ve la cara, puede ser”.

¿Tenías que haberlo hecho antes?

“Sí, pero no por el éxito. Si uno reflexiona y quiere travestirse nota ciertas imposiciones que marca la propia dinámica de tu profesión. Pero lo bueno que tiene hacerlo tarde es que se abraza con más fuerza a la parte adolescente, infantil, etc. Porque ya va quedando más lejana y el reencuentro se disfruta más. Lo que sí me gustaría aclarar es que Belén Maya en “Los Invitados” fue una gran ayuda e impulso a todo esto. A ella le salió decírmelo de una forma natural. Es cierto que con Rafaela ya me había puesto la bata de cola, pero ella me lo propuso con todas las consecuencias”.

 

“Cuando ves que ciertas emociones se manifiestan tan tarde y llegan tan lejos te da que pensar. Me sigo cuestionando y experimentaré. Trataré de resolver dudas”

Nos cruzamos hace unos meses a raíz de tu Premio Nacional de Danza. Con perspectiva, ¿Cambió mucho tu situación?

“No sabría que decirte. Porque si no me lo hubieran dado no sé si estaría en otro sitio. Para mí el éxito está en la búsqueda, resolver dudas, encontrarme… fue aquello mucho vértigo y adrenalina que me creó cierta responsabilidad. A mí me gusta mantenerme infantil y no pensar en las repercusiones. Y aquello me hizo ver que tenía mucha responsabilidad en mi trabajo. Algo que se traduce en, sí, un reconocimiento”.

Este año recién comenzado “Viva” a muerte ¿y después?

“Estoy empezando a pensar y cuestionarme de nuevo. Cuando ves que ciertas emociones se manifiestan tan tarde y llegan tan lejos te da que pensar. Me sigo cuestionando y experimentaré. Trataré de resolver dudas. Me tomaré un año de residencias creativas que me sirvan como artista, sin tener que ser presentadas en un contexto determinado o teatral”.

¿Sigues con el vigor de un niño que me dijiste?

“Sí, en el sentido de evocar aquellas propuestas que yo me hacía con Olga Pericet hace años. No nos parábamos a pensar en la repercusión. Y siempre trato de ser honesto, sin pensar en el mercado, en ningún momento en el qué dirán. Sin barreras, sin ser consciente”.

Eso es muy complicado. Pasar olímpicamente de las zonas de confort…

“No veo otra forma de trabajar la danza. Es un lenguaje para hablar de las emociones, no de los productos. Luego sí, se convierte en un producto, pero no debe nacer con esa intención. Con “Reversible” me hicieron comentarios en ese sentido, captaron lo que quería contar sin buscar el show vendible. Eso es”.

Viviendo en La Latina, has cambiado de barrio

“Pero Carabanchel me lo guardo como sitio de mis inicios y de grandes momentos, ¿eh? (Risas)

 

Redacción Villa Rosa

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