Flamenco y Copla por Navidad

Flamenco y Copla por Navidad

FLAMENCO Y COPLA, POR NAVIDAD ¿QUÉ SABEMOS DE ELLOS?

 

Copla en Villa Rosa

María Gracia y Manuel de Segura.

 

Si la copla es el pueblo y sus historias, buena parte de las mejores leyendas y ambientaciones de la copla suceden en Navidad. No podía ser de otra forma, pero tampoco es algo de lo que se haya escrito mucho si lo arrimamos a nuestro ascua folclórica.

La copla y jipíos navideños, como tal, no han dado lugar a muchos análisis. Y conviene hacerlos ahora que se acercan esos días “señalaítos”.

 

Por un lado, hay que recordar que el villancico es la forma literaria que precede a todo. Estructura estrófica descendiente del zéjel y moaxaja andalusí y base de buena parte de las letras y poemas no sólo navideños, también religiosos que adornan nuestro acervo literario.

De él, parten las letras que ilustran la Navidad. De él, y del romance. Estructura literaria más apegada al “vulgo” y al “castillo”. Otra historia, otro tema. Concepto que fue recuperado por los poetas románticos del XIX.

 

Villancico flamenco

Adrián Santana, María Jurado y Jonatan Miró.

 

En lo referente al flamenco y la copla deberemos hacer dos puntualizaciones. Una cosa es aflamencar o “acoplar” un villancico bien conocido por todos, y otra muy diferente es crear un cante, una letra, un tema original netamente navideño. De esto último hay menos vestigios, y casi siempre llevados a la bulería o al tango.

Se sabe, no obstante que fue el mítico “Gloria”, uno de los primeros en cantar un villancico flamenco netamente navideño. Fue por bulerías. Años treinta, en un espectáculo de  “La Argentinita”.

 

Célebres también son los campanilleros, creados por cofradías como la del Santo Rosario, alusivas a letras bíblicas y que, por ejemplo, quedaron inmortalizados gracias a la gran Niña de la Puebla durante el siglo pasado.

 

 

Y, por supuesto, las “zambombas”, instrumentos típicamente navideños que, además, caracterizan y dan nombre a lo que se ha erigido como un género navideño en sí mismo. Fiestas colectivas de flamencos (guitarristas, bailaores, cantaores, flautistas, palmeros, violinistas, percusionistas, etc) en torno a la celebración navideña. Reuniones inspiradas en las fiestas de patios, de noctámbulos y correrías nocturnas sin instrumentos apenas y que hoy se representan con la lógica actualización estética. Con letras y palos variados, no siempre religiosos y mucho menos solemnes o recogidos. Hay lugar para todos los códigos en estas “macrofiestas” navideñas con origen geográficamente incierto, aunque actualmente son los legados jerezano y de Arcos de la Frontera los que con mejor salud han llegado hasta el presente.

Y eso sí, aunque todo cabe en una zambomba, no es menos cierto que un filólogo gozaría la estampa grabadora en mano, pues muchos de las letras y canciones que saltan de boca en boca datan de la Edad Media o nuestro Siglo de Oro, y nosotros sin saberlo.

 

“Así canta nuestra tierra en Navidad” es quizá el mejor estudio que, en lo flamenco, nos queda para la escucha de todo esto que escribimos. Trabajo que la Cátedra de Flamencología de Jerez elaboró con las directrices artísticas y arqueológicas de Manuel Parrilla y que nos transmite buena parte de lo que generaciones no tenían registrado más allá de su memoria.

 

En lo referente a la copla, género adyacente pero no flamenco, no hubo ni hay artista que no tenga grabados varios villancicos en sus discografías. Así Lola, Rocío, Isabel, Escobar, Juana, todos… grabaron discos con villancicos o álbumes enteros con estas piezas. Estamos hablando de los pasajes que nuestras familias bien conocen (“La Marimorena”, “Los Peces en el Río”, etc).  Muchas de estas interpretaciones inmortalizadas en el cine.

Sin embargo no son tan conocidas las estampas creadas por Quiroga, Perelló, Montoro… típicamente navideñas para Gracia, Imperio o Marifé de Triana. Artistas simpares que sí inspiraron la génesis de piezas originales para ellas y que hoy ni se conocen ni se interpretan.

Mención aparte merece la obra de Antoñita Moreno, canzonetista que llegó a grabar varios discos con villancicos de todas y cada una de las provincias españolas.

 

Actualmente el género coplero apenas se acuerda de sus villancicos, salvo la honrosa excepción de Manuel de Segura. Estudioso y artista especializado en la recuperación e interpretación de estas piezas, no sólo navideñas, que reivindican el legado de los otros héroes de nuestro folclore.

 

 

Redacción: Villa Rosa

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