Madres y Flamencas. Trabajadoras. Todo en una.

Madres y Flamencas. Trabajadoras. Todo en una.

¿Es posible conciliar el amor de una madre a sus hijos con la pasión por el flamenco?

Verdadero mérito tiene ser madre  y flamenca. Antes, hablamos de hace no muchísimas décadas, era directamente imposible. Pero los prejuicios se han ido superando, no del todo, y la mujer con tacones y bemoles además ha peleado para permanecer sobre las tablas a la vez que ha sido madre. No siempre con suerte… 

Tarea titánica de la que extraemos cuatro muestras. Cuatro artistas de nuestro tiempo, flamencas del cante y el baile que  nos dan su testimonio de sacrificio por aunar instinto maternal con vocación flamenca.

Hablamos con las bailaoras Concha Jareño, Inmaculada Aranda y Belén de la Quintana y con la cantaora sanluqueña María Mezcle. Todas madres. Todas flamencas. Todo a tiempo completo.

 

Redacción: Villa Rosa


Madres flamencasy trabajadoras

Mujeres artistas que compaginan sus actuaciones con la maternidad.


 

No cabe duda de la importancia del paso de ser madre. En el caso de Concha Jareño fue algo que llegó más tarde que la media: –a los 36 años, cuando ya estaba en un lugar relativamente cómodo en mi vida sentimental y laboral. Fue algo que no me costó en absoluto. Tenía claro que lo personal debía primar a lo profesional-. Situación laboral que tampoco condicionó en demasía a la gaditana María Mezcle: –No me planteé otra cosa que ser madre cuando tuviese la pareja adecuada y, de acuerdo con mi marido, siendo ya los dos autónomos, vimos que era el momento. Pero nada de dejar pasar más el tiempo o mirar tanto el trabajo. Siempre tuve claro que quería ser madre-.

Y es que, si una lo piensa mucho, al final no ve el momento, es lo que le pasaba a Inmaculada Aranda: –me costó tomar la decisión a pesar de que estaba segura de que quería ser madre. Pero nunca era el momento, siempre había alguna oportunidad profesional que hacia que esperara un poco más. Pero me di cuenta de que en esta profesión nunca iba a ser el momento para mí, así que pensé: estoy segura de que quiero ser madre, y me tiré a la piscina. Sólo con la ilusión de ser madre y sin darle muchas más vueltas a cómo lo iba hacer para trabajar después y compatibilizarlo. Llega un momento en que si piensas más te pones de los nervios-. Algo parecido a Belén de la Quintana: –quería ser madre y lo fui a los veinticuatro años. No lo pensé tanto. Ciertamente en un momento en el que empezaban a llegar contratos muy interesantes y podía esperar. Pero llegó y llegó-.

Ahí comienza un verdadero cambio. Físico, laboral, profesional, logístico…  tanto cambio que ¿hay lugar para el arrepentimiento? Unánimemente nos lo niegan. Concha Jareño:nunca me arrepentí, pero había una personita nueva y había que recolocar todo. Eso era lo más duro. Algo a veces difícil de asimilar. Y es que recuerdo, por ejemplo, que tenía una fecha en el festival de Jerez y a la vez eran los primeros días, tenía que dar el pecho, ensayar, etc. Era inviable separarme del bebé. Pero me sentí muy apoyada por mi compañero, es un gran papá-. Ayuda logística paterna que también destaca María Mezcle:- tenemos buenos horarios, compatibles, para echarnos una mano. El niño ha tenido pocos canguros, de hecho siempre que puedo me lo llevo a mis conciertos y algún día que otro ya se ha subido al escenario-.  Más difíciles parecen haber sido los casos de Inmaculada y Belén. Ambas emparejadas con artistas del gremio flamenco, cuyos horarios y disciplinas hacen muy difícil la logística de la crianza de la prole. Belén de la Quintana: –es duro porque paras de golpe de bailar y cuando regresas te ves fuera de forma. Tienes que sobreponerte y renunciar a giras muy largas, acomodar horarios. Eso de que te tienes que ir a trabajar justo después de las horas de las cenas, los baños de los niños, acostarlos… es duro. Todo se complica, pero los niños se acomodan, y se socializan con las niñeras, que son fundamentales-. Esa figura también es destacada por Inmaculada Aranda: –mi marido y yo nos dedicamos a la misma profesión y somos los dos de fuera de Madrid. No tenemos ayuda de ningún tipo. Dónde dejar a los niños cuando vamos a trabajar, con quién, buscar una “nani” buena… a veces te vas a trabajar y te sientes culpable y mala madre. Es complicado gastarte la mitad del sueldo en niñeras y estar agotada. Al principio se hacía cuesta arriba no poder cogerme un estudio todos los días tres o cuatro horas para ponerme en forma porque no tenía con quien dejar a mi hijo o porque me sentía mal al dejarlo para ensayar y tener que ponerme las pilas a base de escenario y de «pasar fatigas». Cuando vuelves al escenario todo ha cambiado… Has estado embarazada, un tiempo sin bailar, tu cuerpo se ha transformado, ni siquiera te ha dado tiempo a pensar en baile dando teta y cambiando pañales día y noche. Tu eje ya no está donde lo dejaste, ni tu fondo, ni muchas cosas, lo peor es que tu cabeza va rápido pero el cuerpo no responde igual. Entonces te frustras, y tampoco estás a tope en el escenario porque tu cabeza está pensando constantemente si en realidad estás en el lugar donde tienes que estar. Luego, afortunadamente, con el tiempo todo vuelve a su lugar. La mente, el cuerpo, el fondo, la energía, la fuerza y saber que aparte de ser madre eres bailaora. Pero hasta que eso pasa hay que saltar muchos baches-.

Sin duda complicado, tanto que muchas no consiguieron volver. Por unas causas u otras, nuestras protagonistas nos lo cuentan. Concha Jareño: –conozco compañeras que dejaron la profesión. Quizá sus circunstancias eran más inestables y eso les hizo dejarlo. Es triste-. Belén  también: –conocí a gente que dejó de bailar. Es duro. Económica y físicamente. Con uno puedes, pero más hijos complica la cosa bastante-. Palabra de madre de tres hijos varones.

Yo sigo ejerciendo mi profesión porque es vocacional y porque es una parte de mí. Una forma de vivir que no podría dejar. Pero económicamente no compensa igual, está claro. La mitad se lo lleva la niñera y la otra mitad en paracetamol. ¿Qué queda por hacer? Pues supongo que más ayudas para las madres o padres trabajadores, que suban sueldos a los artistas y más facilidades a la hora de salir de gira con tu bebé- finaliza Inmaculada.

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